El Árbol sobre la Colina

Bringing back the forgotten flowers to Reality

Diario V

Published by Olalla Gabrielle under , on 11:59



Obsesiones que se marchan al pasar la página, al cerrar al libro, al guardar su recuerdo. Incluso la reminiscencia del sonido de la tetera se me antojará ajeno y distante algún día, cuando el té ya no tenga sabor y cuando hasta la miel se haya desteñido por completo y su olor no me alivie. Ese es mi propio destino, triste, inevitable.


Diario VI

Published by Olalla Gabrielle under , , on 11:40
¿Cómo es que se está roto? ¿Cómo es que se siente la ausencia? ¿Cómo es que se sobrevive insano, en desesperación? Una vez los sueños empiezan en las Noches, no se vuelve a tener descanso. Cada vez las visiones se encriptan, los mensajes se ocultan o, simplemente, la lógica mortal abandona cada imagen. Atemporalidad y horror. He visto muertos levantarse de su lecho, cruelmente; he visto ángeles buscando venganza; he visto pecados amplificados, persiguiendo mis ansias de torpe, tardía virtud. Te he visto en ellos, en tu ausencia... Y el despertar no ayuda, y el cuerpo se agota, y la mente se debilita. Ya ni la compañía consuela... Las nuevas compañías se rechazan. Mi mente (o corazón?) se niegan a comprender la lógica común, la lucha del intento. Mi mente (mi corazón) se niega a repetir las palabras, a recorrer los mismos caminos sin destino, a sentir lo mismo una y otra vez, y desgastar así lo único que me queda. Aquí, sin hogar, sin futuro, perdida en mis esfuerzos, desconsolable en mis discusiones sin sentido, sin tener por quién luchar. He perdido lo que necesitaba. Y me pregunto cuándo esta romería se detendrá, cuándo mi mente (o mi corazón) será atrapado en un espacio, en otra mente, en un solo mundo que no cambiará nunca. No malinterpretes mis acciones: yo sólo busco respuestas, en medio de mis errores, soportando mis temores, y tratando de ser fiel a mis emociones. Emociones caprichosas, implacables. Y te siento ausente de mis sueños, pero presente en mis culpas. Creo que sólo ahora empezaré el luto de tu ausencia, por la desventura de las correspondencias y mi horrible hábito de dudar. A veces simplemente quisiera viajar al séptimo círculo, pero sigo dudando, esperando impaciente.