El Árbol sobre la Colina

Bringing back the forgotten flowers to Reality

Alice...

Published by Olalla Gabrielle under , , on 01:32
Motivada por la inevitable melancolía por el Pasado, que hoy en día parece ser una de las fuentes artísticas más motivantes y que arrancan corazones tan fuertemente, he escrito esta "historia" por decirlo de cierta manera. Hoy comienzo con este blog intentando buscar un espacio en el que sienta que mis ideas, locas pero ideas al fin y al cabo, puedan hacerse un poco más cerca al lado real del Espejo. Creo algunas veces que mi manera de escribir no es muy clara, pues espero que la disfruten igual ^ ^...

ALICE

Verde esmeralda se respira en el ambiente
la humedad sua
viza el cuerpo, lo amansa...
Ya a lo lejos apena
s divisando el Bosque
como copos inmaculados de nieve en la agitada Primavera
las azucenas le
vitan por sobre el salvaje Jardín solitario.
Un jardín solo mío...

Dos pasos al frente, mi cuerpo abajo
yazco entre árboles frondosos y hierba fresca
para recibir tenuemente el azul del Cielo
y tus palabras vienen presurosas a mi mente.
Ya no habrán nunca más lágrimas,
como mi Jardín Salvaje sólo serás mío.

Un febril aroma inunda la atmósfera
son las azucenas rojas como el corazón del Fuego
que me narcotizan con Belleza tan mortal.
Sólo tal perfume tan intenso anuncio de la Muerte
y yo entre ellas incapaz de sonreír un poco más.
Ésta es la estética extrema sólo mía que jamás entenderás.

Deseando la visita de la Nobleza en mi sopor
tus desdeñosas palabras vienen de nuevo,
alejando al neurótico Conejo,
ofendiendo a mi dulce y lascivo Apolo aristocrático,
rechazando el dulce Vino de mi ambigua Mecenas...
¿Por qué te burlas de mi melancólico vestido?
¿Por qué tomas con desaire mi listón rojo?
Su encaje suave, delicado, etéreo me ha hecho suspirar

más que tu indiferente mirada.
Tu corazón yace entre los cofres muy seguros de la Sociedad,
y es tu conciencia la que tediosamente sobria acalla tus pasiones.
Yo en cambio visto mi corazón en el cuello
y son mis pasiones las que me llevan a tu encuentro.
Pero tu rudeza sofoca mi débil ternura,
tu ansia quebranta mis sueños de Inocencia,
y nunca, nucna podrías compartir el color de Wonderland.

Cuanto quisiera adornar tu cabello con mis azucenas,
recostarte en mi regazo para narrarte el camino de los Pequeños Portales.
Pero ahora que eres mío, mío tu corazón,
sólo puedo acariciar tu pétrea mano como el hielo
imaginando lo dulce que debes yacer bajo mi agreste Jardín
siendo mío en la levita más bella color carmesí.


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