Sanatorio III Delirios
Published by Unknown under delirio, Ofélica, sanatorio on 19:18


Cantan las estrellas con tu mirada
y susurran las hadas lo sublime de mi visión.
Aquí sentada ante un pedestal verde
que ensalza la magia de una predicción perfecta,
vive la ilusión de una vida escrita deseada,
pero: ¿es una ilusión?
¿Acaso es el espejo el que me narra esta ensoñación?
¿Es tu rostro pues el que veo como el telón de la Noche Única?
¿O es tan sólo la hermosa melodía que me hala a un traje que nunca vestiré?
Una máscara que se destiñe en mis arcas.
Un traje que se desvanece con mi apellido.
Y ante todo, un carácter que se diluye con los daños escondidos en mi mente.
-Ellos se esconden tras la sonrisa obligada.-
Y tras todo esa fuerza que debo vestir sin siquiera quererla,
como si no hubiera más camino que andar,
como si no hubiera otras opciones más que correr por lo que se necesita y no por lo que se sueña,
allí grita un rostro envejecido,
desleído entre tanto hecho cumplido y tanta promesa saltada.
¿Eres tú mi sueño?
¿Eres tú el Caballero de las Noches de mi Infancia, que deambula entre tantos recuerdos borrados?
¿O soy yo, esa fuente de inconstancia?
¿Yo que escribo tantas palabras y las dejo morir en mi memoria?
Tantos caminos entre el bosque he forjado
con la fiereza del que huye a toda costa.
Tantos cantos he creado para ensalzar
como si fuera la última hora sobre la Tierra.
-El último objeto valioso que pudiera observar.-
Aún así, sigo cambiando mis reglas.
Creando caminos.
Susurrando cánticos hasta callar.
Y mi sonrisa vive en un destello entre lirios.
Y mis visiones siguen dándome aromas qué respirar.
Y en las Noches me sigo entregando a los brazos de Morfeo.
Y en las mañanas sigo llorando por regresar.
Y en tu sonrisa seguirán habitando las estrellas
y esas melodías que agitan mi corazón.
Y seguiré huyendo a mi manera
hasta que rompa la postrera inquebrantable regla
para perder el impulso de un aliento más.
Tal vez ese día caminemos juntos sin dolores.
No lágrimas, no ilusiones.
Seremos únicos porque más nada ya habrá.
Picture: Lady of Shalott looking at Lancelot By John william Waterhouse
Las cuentas no se borran con los años
y te veo pagar y pagar con la sangre,
mientras el alma no puede más que llorar,
y el cuerpo, el cuerpo menguar.
Se hacen mudas estas manos,
y la piel llama por tus consuelos,
cuando eres tú quien carece y quien duerme en soledad.
Se hacen duros estos labios,
y el corazón enciende la carrera
tratando de no quedarse atrás,
pero nadie se queda contigo
y el cuerpo sigue el andar quebrantado,
y aunque quiera regresar, allá vas.

y la mente se entrega al más allá.
Imagen de: Hugo Simberg

Imagen de: Paul Steck


Te sentí lejos... como un capricho. 
Los días han corrido presurosos impulsados por el ansia de la huída y el olvido del pasado dolor. Pero esa concepción es tan sólo una percepción virtual de lo que se supone es el Tiempo vívido y crudo. Lo que son días enteros en ciclos intolerables y segundo a segundo más extensos, son tan sólo unas pocas horas de meditación, en las que la contemplación forzosa de los recuerdos tortura mi Voluntad. Recuerdo los días de oro cuando el sufrimiento era el alimento más constante, más fecundo en mi corazón. Ahora en mis visiones se mezclan todas aquellas travesías cuyo único fin era una tortura impuesta, un maltrato hacia lo que aquellos comunes creerían principio inquebrantable y cuya justificación tacharían por locura e insanidad. Hoy, miro atrás y pienso lo frágil que era mi ingenuidad, pero no creo en la Insanidad de mis actos. Al menos, aquellas acciones tenían color y, aunque guiadas por deseos egoístas y caprichosos, eran cristalinamente genuinas, invadidas por los más fervientes pero mentirosos anhelos.